Buitrago del Lozoya, la eterna fortaleza del norte

Este viejo inexpugnable ha sobrevivido al olvido y al abandono, esperando estoico sobre su meandro del Lozoya a que volvieran a reparar en sus encantos y su posición privilegiada. En algunas zonas todavía sigue emanando cierto aire decadente que lo hace quizá aún más encantador. Pero Buitrago se ha ido rehaciendo poco a poco y ahora reluce gracias a su Feria Medieval, su Belén Viviente, sus restaurantes, sus curiosas conexiones con Pablo Picasso y, sobre todo, gracias a su increíble entorno natural, en el corazón de la Sierra Norte, a tiro de piedra de la Sierra del Rincón, la de Guadarrama, Somosierra o la Cabrera.

La muralla junto al río en Buitrago del Lozoya La torre del Reloj de Buitrago del Lozoya El castillo de Buitrago del Lozoya Acceso al recinto amurallado de Buitrago del Lozoya
  • Recorrer la Muralla

    No es la más alta ni la más ancha, pero sí una de las que mejor puesta está. Y si no que hablen los casi mil años que llevan en pie sus casi mil metros de perímetro.

    Para entender mejor el contexto, habría que tratar de imaginarse que, cuando se levantó, no existía el embalse de Puentes Viejas y que, por lo tanto, a sus pies estaba el desfiladero del Lozoya.

    La defensa de la villa diseño para aprovechar el meandro del río como foso natural. Así, de este lado bastó con construir un muro de unos cinco metros de altura y otros dos de grosor para estar bien protegidos, y de paso dejar para la posteridad un paseo fluvial como pocos.

    El lado sur estaba más expuesto al peligro, así que hubo que esforzarse un poco más y levantar muros de unos diez metros de altura y más de tres de grosor, añadiendo torreones intercalados. En esta parte también se construyó la Torre Albarranca (o Torre del Reloj), que era la cima de la defensa con 16 metros de altura, y punto de entrada principal al pueblo.

    Los más de 800 metros de muralla que rodean la parte más antigua y elevada del pueblo, se han ido construyendo y ampliando a lo largo de los siglos, desde que Buitrago fuera reconquistada a finales del siglo XI hasta el siglo XV aproximadamente, aunque se cree que la parte más antigua es de origen árabe, y por tanto levantada entre los siglos IX y XI.

    A la parte colindante con el río se puede pasar libremente, pero la que hay junto a la Torre del Reloj, que alberga una exposición sobre la artillería y los asedios, tiene un horario bastante reducido (lu-vi: 12-12.45 h, sa-do: 12-13.45h; sábados también de 16-17.45h) y la entrada vale 2 €.

    Llorar al alcázar en la coracha

    Todo lo bien que se ha conservado la muralla, parece que haya sido a costa del pobre castillo. Está hecho polvo por los años de abandono y los destrozos de la guerra de Independencia. Muchos vienen a hacer fotos atraídos más por su atmósfera decadente que por su belleza, aunque sea potencial. Los más entendidos podrán disfrutar imaginando cómo fue este coloso gótico-mudéjar del siglo XV, pero lo cierto es que a la mayoría nos cuesta, y lo mejor es ir a llorar las penas del castillo a la coracha, una de las partes más atractivas, íntimas y mejor conservadas de la muralla, que deba acceso al agua a los vecinos de la villa y que está justo entre el castillo y el río.

    En cualquier caso, el castillo merece la pena una visita: conserva su imponente muralla meridional, sus siete torres y un patio de armas que a veces sirve como espacio para espectáculos y eventos. Por suerte, desde mayo de 2016 y probablemente hasta finales de 2017, va a estar sometido a obras de restauración que esperemos le devuelvan el lustre que se merece.

    Otros lugares de interés

    La “tapada” de Buitrago es la iglesia de Santa María del Castillo, la única superviviente de las cuatro iglesias con las que contaba el recinto amurallado en el siglo XVI. Decimos “tapada” porque vive a la sombra de la gran fortaleza que la rodea, y sin embargo siempre es una grata sorpresa ¡no os la perdáis! Se cree que se levantó sobre una antigua mezquita a principios del XIV, en estilo gótico, aunque hubo añadidos posteriores. En la Guerra Civil sufrió un incendio en el que perdió mucho de su patrimonio interior además de la cubierta, y esta fue después reconstruida en estilo neomudéjar (1982). Hoy, con su torre de más de 20 m de altura, es el edificio más alto de la ciudad, visible desde la carretera.

    El puente del Arrabal (o el puente Viejo) conecta la parte más antigua del pueblo con la orilla norte del Lozoya. Se calcula que se levantó entre el siglo XIV y XV, y que desde entonces fue paso imprescindible para quienes querían salvar el puerto de Somosierra desde el sur. Por eso pasó a ser una importante fuente de ingresos para la familia Mendoza. Hoy sigue siendo parte de la Cañada Real Segoviana.

    Por último, no habría que irse de Buitrago sin al menos conocer la curiosa historia de su museo Picasso, una colección que el genio malagueño regaló a uno de sus mejores amigos durante el exilio en Francia: Eugenio Arias, un barbero natural de Buitrago que en 1982 donó las obras a su pueblo. Fundamentalmente hay dibujos, carteles y cerámicas que se pueden ver gratis en el edificio de la plaza Picasso, en mitad de la calle Real (ma-vi: 11-13.45h y 16-18h; sa: 10-14h y 16-19h; do: 10-14h).

    En los alrededores

    El palacio del Bosque es una residencia nobiliaria de estilo renacentista prácticamente en ruinas, que supone una de las mejores excursiones a pie que se pueden hacer desde el pueblo. Está a unos 3 km caminando por la ribera norte del Lozoya, lo que supone una excusa ideal para cruzar el río por el puente del Arrabal y tomar una perspectiva más ancha del pueblo.

    En verano, a los que, entre tanta agua, les entren ganas de bañarse, se pueden acercar al área recreativa de Riosequillo, también a unos 3km de Buitrago, aunque en esa ocasión al otro lado de la A-1, junto al embalse homónimo.

  • Cuándo ir

    Las fiestas patronales (San Roque y Nuestra Señora de la Asunción) se celebran entre el 15 y el 16 de agosto con su correspondiente misa, procesión y verbena. Además, a mediados de septiembre también se hace una verbena en honor al Cristo de los Esclavos y a la Virgen de la Soledad.

    Pero hay dos grandes eventos que, al menos para los que somos de fuera, eclipsan al resto: la Feria Medieval de Buitrago, también en septiembre (primer fin de semana), que revive el universo medieval a través de un mercado de artesanía y de distintos espectáculos callejeros; y el famoso Belén Viviente, cuya celebración ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico y reúne a miles de visitantes.

    Cómo llegar

    Buitrago está a unos 75 km del centro de Madrid. Para llegar en coche, hay que tomar la A-1 y desviarse en la salida nº 74 sin más, así que es un viaje bien rápido. Hay que tener cuidado ya que también hay indicaciones hacia Buitrago por la salida 72, en un cambio de sentido, pero esta opción te obliga a ir un par de kilómetros por la antigua nacional y es más lento.

    Los que busquen alternativas más bucólicas, pueden hacer un viaje de 100 km por la M-607 hasta Colmenar, luego ir hasta Miraflores de la Sierra (M-608, M-611), después subir el puerto de Canencia (M-629) y finalmente enlazar con la M-634 y M-635 para llegar a Buitrago por Gargantilla de Lozoya y San Mamés.

    En bici es un punto estratégico de acceso tanto a la sierra del Rincón (por el norte, la M-137 lleva hacia Montejo de la Sierra, y por el sur, la M-126 conduce hacia Mangirón, para luego empalmar con la M-127 y M-130 en dirección a Puebla de la Sierra) como a la sierra de Guadarrama (al oeste, la M-634 nos lleva hacia la base de los puertos de Canencia y de Navafría).

    En transporte público se puede llegar cogiendo el autobús 191 desde la plaza de Castilla, en un trayecto de 1.30 h aprox. Los fines de semana hay buses cada 2 horas entre las 8 h y las 22 h.

    Información turística

    La oficina de información está junto al ayuntamiento y al museo Picasso, en la calle Tahona 19. Abre de martes a viernes abre entre las 10 h y las 12 h, y entre las 16 h y las 18 h; los sábados de 10 h a 14 h y de 16 h a 19; y los domingos solo de 10 h a 14 h.

    La página web del ayuntamiento es la mejor para buscar información de actualidad sobre horarios de apertura y precios de las principales atracciones, aunque tiene muy poca información. Pero si buscas una oferta más amplia de opciones de ocio y más información sobre los hitos, te recomendamos que utilices la página de la mancomunidad de los pueblos de la Sierra Norte.

      • Habitantes: 1.865
      • Gentilicio: buitragueño
      • Altitud sobre el nivel del mar: 975
      • Longitud de la muralla: 800 m

     

    En Buitrago no ha sobrevivido nada anterior a la Reconquista, al menos que haya aparecido hasta la fecha, aunque hay referencias históricas de la conquista de los romanos y de una sólida presencia de ocupantes musulmanes. La muralla, el castillo y hasta la iglesia de Santa María, se cree que se asientan sobre los cimientos de construcciones originalmente árabes, pero aparentemente todo lo que podemos ver se levantó, como pronto, después de que  Alfonso VI conquistara la villa a finales del siglo XI y le concediera privilegios para explotar y repoblar la región. Su viejo escudo, con un toro y una encina, data de esta época y es una declaración de principios de lo que el monarca esperaba de esta villa.

    La época más brillante de su historia probablemente se remonte a los siglos XIV y XV, cuando el señorío de Buitrago cayó en manos de la familia Mendoza y esta supo aprovechar los beneficios de su localización estratégica como vía de paso, y explotar los muchos recursos naturales que la rodeaban. En esa época se levantó el puente Viejo, la iglesia de Santa María o el palacete del Bosque, entre otras.

    Los siglos XVII y XVIII suponen un fuerte declive en el poder económico y administrativo de la villa, época en la que no se hace ningún cambio significativo en el urbanismo de Buitrago y en la que, de hecho, la población baja hasta apenas unos pocos cientos de vecinos. En la guerra de Independencia revivió los momentos de su vieja relevancia estratégica en la defensa de Somosierra, pero finalmente acabó por acrecentar aún más su desgracia: casi todo el recinto amurallado ardió a manos de los franceses y la población se trasladó hacia el sur, abandonando la parte más antigua.

    La guerra, las desamortizaciones y la disolución del señorío de Buitrago contribuyeron al abandono del ya maltrecho centro medieval, y la puntilla la recibió durante la guerra Civil, cuando desaparecieron el hospital de San Salvador y la iglesia de San Juan, y quedó maltrecha la iglesia de Santa María. El recinto amurallado había sido declarado Monumento Nacional en 1931, pero de nada sirvió su título en la guerra.

    Por suerte, desde entonces, las obras de los embalses colindantes, la estación de seguimiento de satélites y el propio interés turístico han hecho revivir al pueblo, que todavía hoy, poco a poco, va curándose las heridas.

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